Une chambre en ville

Une chambre en ville. Jacques Demy. Francia. 1982

Definiciones del diccionario:
Canto: Producir con la voz sonidos melodiosos, formando palabras o sin formarlas.
Melodía: Dulzura y suavidad de la voz o del sonido de un instrumento musical.

Se trata de un musical donde todo lo que se dice en el filme, se lo hace por medio del canto. No hay un solo diálogo, ni una sola frase que no se cante.
Esta particular forma de exponer una historia de luchas sindicales, celos, infidelidades y amores apasionados, crea un efecto extraño para el espectador. Contrasta lo verosímil de la historia con lo inverosímil de su puesta en escena. La permanente apelación al canto, produce una plena toma de conciencia del artificio que es siempre el cine, y genera un distanciamento del público del objeto observado. Paradójicamente, al evitar que las emociones del espectador perturben su mirada, logra una exposición más efectiva de los sentimientos de los personajes y permite un abordaje desapasionado de la trama.
Una de las escenas más destacables (en realidad hay dos muy similares) es la filmada en exteriores, donde una columna de obreros se enfrenta en la calle a la policía. Tanto los reclamos de los trabajadores como las amenazas de la policía, se dicen cantando, creando un clima de gran extrañeza. Además se trata del único momento en que el canto asume un carácter colectivo (tanto del lado de los que protestan como de los que reprimen). Ver y escuchar a la policía exponer sus intimidaciones mediante el canto alcanza un grado de delirio sublime. Es chocante que los represores canten.
En todas las demás escenas del filme, el canto es siempre individual, y tiene como destinatario a un interlocutor. Nunca hay cantos en solitario.
La sensación de desconcierto que tiene el espectador, proviene en gran medida del hecho de que el canto lo invade todo. Cuando creíamos que era un recurso de la especie humana solo para exteriorizar situaciones trascendentes (sean personales o colectivas), Demy nos deslumbra con un uso impensado.

La compañera de Jaques Demy, Agnès Varda, dijo de él:
“Jacques no era un cineasta radical. Lo que era radical era su deseo de llevar música, canciones y baile a cosas que parecían fuera de ese ámbito como la lucha de clases.”
(Citado en Adrian Martin: Mutaciones musicales)

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