Komsomol

Komsomol, de Joris Ivens, Rusia, 1932

Proyectada el viernes 11 de mayo de 2012, en el Seminario El Ojo Soberano.

Komsomol era el nombre que se le daba en la ex Unión Soviética a la juventud del Partido Comunista soviético. La película, por su tono apologético, debió ser encargada por la dirigencia del Komsomol, con fines propagandísticos y de agitación. Estamos en 1932, en plena era estalinista donde la necesidad de industrializarse a toda velocidad es una prioridad del régimen.

Esta es una clase de obra artística, que si no envejeció, al menos el paso del tiempo la resignifica.

Es indudable que la película, haya sido o no intención del director, deja un sentimiento bastante amargo vista desde el presente. El culto al trabajo extenuante, presentado como un acto de patriotismo, ha sido un recurso habitual de los regímenes comunistas desde la Unión Soviética hasta Cuba. No existiendo la amenaza del despido o el desempleo que actúa como chantaje al obrero en el capitalismo, los regímenes denominados socialistas, recurrieron a los estímulos “morales”  para tratar de aumentar la productividad del trabajo de sus obreros. Este filme es un testimonio elocuente de ello. El método consistía tanto en generar competencia entre cuadrillas dentro de una empresa (reflejado en la escena donde se cuentan los remaches colocados por cada una) como entre sistemas (se ve en otra escena cuando se compara la producción soviética con la de EEUU). A esto se le llamaba “emulación”. Otro recurso habitual consistía en convencer a los trabajadores de que renunciaran al merecido descanso, trabajando más horas o más días por el mismo salario.

Mas allá de las motivaciones que puedan estar en el origen de este filme, es indudable que hay un transfondo que trasciende dicha finalidad. Aunque los jóvenes de la película sonrían cuando se los toma en primer plano, las extenuantes jornadas de labor y las inhumanas condiciones de trabajo, no hablan bien de un sistema que supuestamente venía a liberar al obrero de la esclavitud del trabajo capitalista. Ver  a los trabajadores soviéticos chapotear en el barro, remachar sin protección auditiva centenares de hierros calientes, sufrir un frío despiadado en trabajos a la intemperie, hace que dichas escenas de supuesta alegría, se parezcan más a una cruel ironía que a la realidad de lo que se vivía en aquellos tiempos.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Federico San Juan dice:

    hola jorge, sabes si hay alguna pelicula sobre carlos marx?

    1. Jorge H dice:

      Hay una interpretación muy libre de El Capital filamda por un famoso director alemán (famoso dentro del cine independiente), pero no tengo los subtítulos en español. Si lo que querés es un material didáctico, Susana me comentó que había algo disponible, le pregunto a ella y te mando el link.

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