Bella addormentata

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Bella addormentata. Marco Bellocchio. 2012

bella3 Los temas que obsesionan a Bellocchio, vuelven a estar presente en este filme. La familia y el rol de la religión en la vida de los italianos, son analizados con una estética formidable. Bellocchio es el cineasta que retrata con inigualable maestría los espacios cerrados, los crudos inviernos europeos y las mansiones aristocráticas como si fueran mausoleos. La ausencia del sol y la grisura de los exteriores, sumado a la lluvia que se hace presente para reforzar el clima opresivo de las historias, son recursos formales que el director maneja con solvencia.

La película parte de un hecho real: el caso de eutanasia de Eluana Englaro, una joven que pasó 17 años en estado vegetativo y que tiempo atrás, provocó una fuerte polémica en Italia. El relato de ficción, se ubica en los seis últimos días de la existencia de Eluana, hasta el momento en que es desconectada. Varias historias se entrecruzan para destacar la hipocresía de la Iglesia Católica, a la vez que el conflictivo y asfixiante rol de la familia en la vida afectiva de las personas.

Un padre viudo que a su vez es senador, se enfrenta a su hija por el tema de Eluana. Mientras la chica asume el rol más conservador  y se alinea junto a los católicos para exigir que Eluana no sea desconectada, el padre se declara ateo y quiere votar una ley que permita la eutanasia.

Otra de las historias, muestra a una madre actriz magistralmente interpretada por la francesa Isabelle Huppert, que tiene en su casa una hija también en estado vegetativo, en un caso similar al de Eluana, y un hijo que aspira a ser actor y al que ella en cierta forma desprecia.

Una tercera histobella2ria, transcurre en un hospital donde una adicta a las drogas es internada tras un intento de suicidio y termina desistiendo ante la abnegación de un médico que se queda a su lado cuidando por su vida.

Bellocchio abandona, en parte, la impiedad con que retrataba en filmes anteriores a la familia, y deja entreabierta la posibilidad de algunos espacios donde las corrientes afectivas encuentren un cauce saludable para poder manifestarse. El senador, luego de mucho insistir, parece reconciliarse con su hija. El médico que cuida a la suicida, encarna el rol de un padre alternativo, que la chica parece aceptar. El ex marido de la Huppert en la ficción, reconoce las limitaciones de su hijo aspirante a actor, pero lo alienta a insistir en su vocación.

Una música especialmente compuesta para el filme, apoya con eficacia las escenas más importantes.

En fin, Bellocchio, demuestra una vez más, su maestría para desnudar las miserias de la vida contemporánea en Italia entre las clases acomodadas, haciendo eje en la decadencia de la familia y en la hipocresía de la religión.

 

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