Burning

Burning / Beoning. Chang-dong Lee. 2018

Burning es un filme que parece contar una historia simple acerca de un triángulo amoroso entre jóvenes surcoreanos. Sin embargo, es mucho más que eso. Las historias individuales están delimitadas por un entorno económico y social oprobioso. Es que si bien Corea del Sur es un país con un desarrollo capitalista pujante, su juventud adolece de los mismos problemas que se ven en otras latitudes donde impera el  mismo sistema de producción. Tiene una tasa de desempleo elevada, trabajos escasos y de bajos salarios, y esto en un entorno que excita el consumo dispendioso y por lo tanto incrementa la sensación de frustración entre los que no pueden alcanzarlo.

Lee Jong-su, atónito por la asfixiante urbe y su destino desesperanzado


Lee Jong-su es un muchacho casi siempre enojado con su existencia y lidiando con su vocación de ser un gran escritor y su frustración de no poder ni empezar a probarlo. Mientras, sobrevive en trabajos de baja calificación y pocos ingresos. La suerte quiere que se cruce con Shin Hae-mi, una chica de su misma clase social y semejante destino. Ambos comparten un pasado común, fueron compañeros en la escuela primaria en un pequeño pueblo del interior del país. Se reencuentran ahora en la gran ciudad. Ella se siente rápidamente atraída por el muchacho y pronto entablan una relación amorosa. En poco tiempo  Hae-mi le da conocer a Jong-su, sus plan de ahorrar para emprender un viaje de turismo  al África. Este viaje funciona como la excusa perfecta para permitir la aparición del tercero en discordia.  Un joven rico llamado Ben, que no trabaja ni lo necesita, surge como el compañero casual de destino de la chica y la acompaña también en el vuelo de regreso a casa. Ben genera  desde el comienzo un fuerte rechazo en Jong-su. No solo porque compite por su chica, sino por su arrogancia y ostentación y por su origen social. Ben simula estar interesado en la vida y los proyectos de Jong-su, pero cada vez que conversa con él, su mirada y su sonrisa gélidas y altaneras, dan a entender un profundo desprecio por el joven pobre.

El director desarrolla la historia manteniendo distancia de los personajes, haciendo que ninguno de los tres generen demasiada empatía en el espectador. Es que todos parecen tener en común un profundo egoísmo y escaso compromiso con los demás, aunque el amor de Jong-su por su chica, parece sincero y movilizador.

El pasatiempo favorito de Ben, consiste en incendiar invernaderos abandonados en el interior del país. Subido a su auto de lujo, recorre sin prisa los caminos rurales, hasta dar con el objetivo que se terminará calcinando. Este entretenimiento, aumenta la irritación de Jong-su y lo impulsa a una desenfrenada carrera por adivinar el próximo objetivo de Ben hasta el límite de la alienación.

En el ínterin, la chica desaparece y genera en los muchachos reacciones diametralmente opuestas. La película se reconfigura como un thriller. Mientras Ben se despreocupa y hasta desaprueba las conductas pasadas de ella, Jong-su la busca desesperadamente y una serie de indicios lo llevan a sospechar que Ben está involucrado en la desaparición de Hae-mi.

Ben, el hombre rico y altanero

El desenlace, de un profundo dramatismo, cuyos detalles no contaremos al lector aquí, termina destruyendo de manera directa o indirecta la vida de los tres personajes. Lee  Chang-dong, no tiene mucha simpatía por el mundo que le toca habitar, y esto se refleja en su filme, donde la ausencia de salidas, no deja otro camino que la autodestrucción de sus protagonistas.

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