La pequeña que vendió el sol

La pequeña que vendió el solDjibril Diop Mambéty Senegal, 1999

(Proyectada el 1/07/2011 en el Seminario “El ojo soberano” dirigido por Roger Koza, en la ciudad de Córdoba, Argentina)

“La pequeña que vendió el sol” es un semidocumental con una estructura narrativa convencional, pero que no desmerece en absoluto su poderosa capacidad para emocionar con recursos legítimos, aún al espectador más exigente.
Hace unos días ingresé al sitio de Internet imdb.com, buscando alguna información, ya que es una base de datos muy completa. Quien haya visitado este sitio alguna vez, sabrá que es común en su página principal la promoción de las principales producciones de Hollywood y sus estrellas. Por ahí andaba la foto de la carilinda Megan Fox.
¡Qué contraste sideral con la película de Djibril Diop Mambéty! No solo porque Senegal queda muy lejos de Hollywood, y porque Mambéty seguramente debió contar con un presupuesto infinitamente menor que el de cualquier director consagrado de EEUUU, sino, sobre todo, por la audacia que agradecemos infinitamente, de presentar en el rol protagónico a una niña que es la antitesis de todas las Megan Fox del mundo frívolo del espectáculo.
Es cierto que el cine de concepción convencional de Hollywood y de otros países ha abordado en numerosas ocasiones historias basadas en personajes con minusvalías, que se sobreponían a este supuesto obstáculo o sufrían la discriminación. Pero, por el contrario, lo meritorio de “La pequeña que vendió el sol” es que no tiene centrado el eje del relato en esta cuestión. Resulta maravilloso ver la dignidad y el coraje que la protagonista, esta deslumbrante niña-mujer, despliega a lo largo del filme, y la enorme capacidad para disfrutar de la vida dentro del duro oficio que le toca ejercer, y al mismo tiempo practicar la solidaridad con las otras mujeres que sufren como ella las persecuciones de la policía. Una película filmada con sobriedad y respeto por sus personajes, sin un solo golpe bajo.
Aunque innecesario, sobre el final, justo antes de los créditos, aparece un cartel en francés sin subtitular, donde el director nos informa que su realización es un homenaje a los niños trabajadores de las calles. Sin lugar a dudas, logra cumplir con creces este objetivo, y crea una película inolvidable

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