Le Skylab

Le Skylab. Julie Delpy. Francia. 2011

La historia está situada en el norte de Francia en el verano boreal de 1979. El título del filme alude al temor del momento: que los restos de la estación Skylab cayeran a la Tierra en algún lugar poblado, causando una gran catástrofe. El miedo a la Skylab, se hace sentir en varias escenas del filme, y según quien lo evoque, parece ser una amenaza poco probable, o quizás el fin del mundo.

El principal mérito de este filme de Julie Delpy, es la capacidad de mostrar un fresco familiar, donde todos los personajes son piezas importantes y donde no sobresale ninguno en especial. Esta forma de filmar, sin personajes principales y secundarios,  donde todos los que aparecen en escena, tienen algo para decir y mostrar y dar con ello fe de su existencia, también permite que el interés por la película no decaiga, aún cuando en el fondo, solo se retrata un día de campo de una numerosa familia francesa.

Delpy no pierde oportunidad de esbozar los vínculos enmarañados que se establecen en este grupo por las diferencias de edades, de sexo y de posición política. Aunque siempre optando por un tono ligero, con numerosas escenas cargadas de un notable y emotivo humor.

La intercalación que realiza Delpy, de datos objetivos y externos al entorno familiar (la caída del Skylab, las elecciones francesas del momento, o las referencias a las traumáticas guerras de Indochina y Argelia que tuvo a Francia como país imperialista) se integran con habilidad al relato, junto con las fútiles anécdotas y cómicas situaciones del encuentro familiar.  El inmenso deseo de pasarla bien de todos los allí presentes, da el tono a todo el filme, sin olvidar las pesadillas del pasado, ni las amenazas del presente, que aunque no se quiera, se cuelan en las más íntimas relaciones familiares.

Casi todas las escenas son corales, y la forma natural conque  fluyen las imágenes, muestra la gran destreza de Delpy en la dirección de actores y la puesta en escena.

El retrato del numeroso grupo de niños y adolescentes, de las más diversas edades está muy logrado. Tanto las peleas entre ellos, las travesuras o los primeros escarceos amorosos, son retratados con gran verosimilitud por Delpy.

En suma, un filme honesto, quizás sin demasiado vuelo poético, pero que permite vivenciar emociones genuinas y sin golpes bajos.

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