La angustia corroe el alma

La angustia corroe el alma. Angst essen Seele auf. Rainer Werner Fassbinder, Alemania, 1974

102013_pasiondelosfuertes_angustiaEsta es una pura y simple historia de amor, pero que pone a prueba la tolerancia y la amplitud mental del espectador. Es que no se trata de una pareja convencional. Una suma de prejuicios que padecía (¿o padece?) la sociedad alemana de la década de los ’70 del siglo pasado, son atacados con maestría por este gran director en la película que nos ocupa.

Desde la primera escena, con una magistral capacidad de síntesis, quedan presentados los personajes y el nudo del conflicto (ver video). Fassbinder nos cuenta la relación amorosa que se entabla entre una mujer de unos 60 años, empleada de una empresa de limpieza y un inmigrante de 30 años de Marruecos, que trabaja en malas condiciones en un taller mecánico. La mirada escéptica del director sobre la mayoría del género humano, se pone en evidencia en la reacción de todos los allegados de la mujer, cuando se enteran de la nueva relación. ¡Ni uno solo es capaz de felicitarla por su nuevo vínculo amoroso! En cambio, la acosan con toda clase de prejuicios: molesta la diferencia de edad, el color de la piel del hombre, su condición de inmigrante, el ser pobre y vaya a saber cuantas cosas más, afloran con una perversidad que sería increíble si Fassbinder no la retratara con tanta sencillez. Justamente, es ese registro, casi naturalista, conque muestra la maldad, el que hace a los personajes creíbles aunque al mismo tiempo se vuelvan indignantes.

Fassbinder arma muchas de sus escenas corales (donde participan varios actores a la vez), poniendo a todos en silencio durante varios segundos y mirando hacia un mismo punto del espacio. A veces para denotar sorpresa (como en la primera escena en que la mujer entra al bar- ver video de nuevo-, y todas las miradas se dirigen hacia ella porque su presencia desconcierta a los parroquianos), en otras para expresar condena social (la escena con los hijos en el apartamento de la mujer o la del parque en que los dos amantes están solos bajo la lluvia y a lo lejos, los mira un grupo de curiosos con reprobación). En estas escenas, se logra un clima muy especial, donde parece mezclarse el suspenso y las emociones más contradictorias en el espectador.

Fassbinder no solo es crítico de la moral de su tiempo, es también una persona con una mirada comprensiva hacia los débiles y sumergidos social y económicante. Se trata de una historia de amor sin glamour pero honesta e intensa, entre dos trabajadores, que se desempeñan en trabajos de poca calificación y con bajos salarios, en condiciones de laboral humillantes y estresantes (basta ver la escena, varias veces repetida, de la protagonista y sus compañeras, almorzando en las escaleras o las referencias a las úlceras recurrentes de los inmigrantes, al final). Sin embargo, esta situación, no ha adormecido sus sentimientos, y las mejores emociones afloran apenas se presenta la oportunidad de una vida en pareja.

Sobre el final, la mirada crítica de Fassbinder hacia la sociedad alemana de su tiempo parece suavizarse un poco, y varios de los personajes cercanos a la mujer, que se presentaban como seres repudiables, empiezan a mostrar cierta compresión, aunque por motivos a veces mezquinos. Luego de tantas luchas contra la intolerancia, la relación entre los amantes parece tener un futuro promisorio, y el optimismo de las escenas finales le pone un digno broche a la película.

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