Bad Lieutenant

Bad Lieutenant. Abel Ferrara. EEUU. 1992

bad lieutenant2Esta película es otro ejemplo acerca de cómo hacer un filme original partiendo de un tema bastante trillado: la degradación física, moral, afectiva y laboral de un drogadicto.
Ferrara crea un protagonista repulsivo por donde se lo mire. Se trata de un hombre desquiciado totalmente por el consumo desenfrenado de gran variedad de sustancias adictivas, en especial cocaína. The Lieutenant (interpretado por Harvey Keitel) tiene otra particularidad, que convierte a la historia en original, y que hace de su personaje una figura doblemente repugnante. Es que él, es un miembro de la policía de Nueva York. Integrar una institución como la policía, encargada de reprimir el tráfico de drogas y ser al mismo tiempo un adicto severo, lo sitúa en un rol contradictorio. A cada paso que da,  viola las leyes que debería defender, inmerso en ese submundo del narcotráfico, sin que por ello sienta la menor preocupación o remordimiento.
No hay dudas que Ferrara odia a la institución policial con toda su alma. Ya vimos los manejos oscuros de algunos policías en “El rey de Nueva York”. Ahora se retrata a un personaje que hace casi todo mal, pero que sin embargo, no parece tener dificultades para seguir en el cargo.
Ya desde el comienzo, Ferrara quiere que no queden dudas de la clase de tipo que es The Lieutenant. Es que apenas llega a la puerta del colegio donde van sus hijos, y estos se bajan del auto rumbo a la entrada, The Lieutenant comienza con su rutina diaria de drogas, aspirando cocaína a la vista de los niños que pasan delante de su auto.
The Lieutenant tiene también adicción a las apuestas deportivas, lo que requiere sumas cada vez mayores de dinero. La necesidad de hacerse de efectivo, lo transforma en ladrón ocasional o en un extorsionador de un narco hispano. El béisbol, de este deporte se trata, es el único punto de contacto de The Lieutenant con la realidad. El resto del tiempo, solo transita por la vida,  desbocado por los efectos de las numerosas drogas que consume.
Deambulando de un lugar a otro, embotado hasta el extremo de que muchas veces no sabe donde está, con quien y haciendo que cosa, cree encontrar un motivo de redención cuando se entera que una monja ha sido salvajemente violada. Parece que su fe de católico renaciera y le motivara a esclarecer este caso, pero su estado mental es tan precario que solo parece buscar la venganza aunque adornada bajo el ropaje de una investigación criminal.
Ferrara recrea escenarios oprimentes y asfixiantes, mediante el recurso de situar la mayoría de las escenas de noche, o en interiores y en muchos casos con un encuadre muy cerrado, que pega la cámara a los personajes y obliga al espectador a ser testigo cercano e involuntario de actos degradantes. Las sesiones donde The Lieutenant se droga en forma intravenosa, junto a una chica vestida de negro que lo abastece y comparte el consumo con él, es un ejemplo. La violación de la monja, es otro.
The Lieutenant parece siempre a punto de matar a algún inocente desenfundando muy seguido su arma, pero algo, quizás algún resquicio de mínima conciencia o lucidez, lo frenan al borde del precipicio.
Otro ejemplo de ese juego al borde del abismo, lo constituye la escena de las chicas que son paradas en plena calle y deben humillarse ayudando a The Lieutenant a masturbarse. La situación pintaba mucho peor, pero él se detiene un paso antes de convertir la escena en una violación pura y dura.
En forma similar a como ocurre en “El rey de Nueva York”, Ferrara muestra al personaje principal, regalando dinero a marginales. En aquella, parecía una limosna generosa a los pandilleros que lo asaltan en el subte, aquí es la forma de alejarlos de la ciudad donde cometieron la violación de la monja. ¿Un acto de filantropía hacia los marginales?
No hay dudas de que Ferrara es un hombre muy poco optimista respecto al funcionamiento de la sociedad neoyorquina. La sensación de estar en el medio de un caos permanente, donde impera la ley de la selva, incluso entre los propios policías, deja una sensación amarga y desesperanzada.

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