El rey de Nueva York

El rey de Nueva York. Abel Ferrara. EEUU. 1990

Película problemática sin lugar a dudas. Ferrara nos presenta un personaje principal llamado Frank White sumamente polémico, encarnado por el conocido actor Christopher Walken. Con una moral muy particular. Es una especie de Robin Hood, que parece querer ejercer su idea de justicia, linchando a todos los mafiosos que no piensan como él. Manifiesta un deseo de dotar al ambiente mafioso de una cierta ética impuesta a sangre y fuego.
Como el propio protagonista lo afirma en un pasaje, es muy duro vivir sabiendo que en cualquier momento podés morir asesinado en alguno de los múltiples enfrentamientos de los que forma parte. Pero él igual sigue con su estilo de vida que no problematiza ni desea cambiar.
Las mujeres ocupan un lugar especial en esta película. Por un lado Ferrara no puede superar la tentación fetichista de exhibir los cuerpos de mujeres esculturales, expuestos con regodeo por la cámara, pero al mismo tiempo estas mujeres no son un mero decorado del filme ni simples acompañantes de los capos, sin peso propio. La amiga rubia, es abogada y participa de las gestiones para sacar de prisión a White, cuando este lo requiere. Son personajes importantes y que también participan, cuando las circunstancias lo requieren, de las peleas a pura metralleta entre los grupos rivales. La violencia está democratizada entre los sexos y no es un recurso reservado a los hombres.
Llama la atención la sofisticación de los ambientes donde se mueve el protagonista. Bares y restaurantes que parecen lujosos, donde todos visten ropa vistosa y parecen beber y comer platos especiales. Los diversos interiores donde transcurren las acciones, se filman con colores intensos, saturados y generan en el espectador una sensación de opresión muy particular, aún en escenas distendidas.
La escena de amor en el subte, por demás problemática, muestra la imaginación de Ferrara proponiendo un acto amoroso de alto voltaje, en el último lugar del mundo que una pareja elegiría para amarse: el subte de Nueva York de noche. La aparición de los jóvenes ladrones, que se terminan llevando más de lo que pretendían gracias a la generosidad de White, me parece un gesto por demás demagógico pero que requiere un debate.

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