El incompleto

El incompleto. Der Unfertige. Jan Soldat. Alemania. 2013

*** Local Caption *** Der Unfertige, Jan Soldat, D, 2013, V'14, DokumentarfilmeEsta dura película, hace muy difícil su abordaje. Es necesario evitar el punto de vista puramente psiquiátrico o sicoanalítico del personaje. No porque no pueda revestir interés analizarlo desde esta óptica, sino porque no es tarea de los espectadores comunes (que no somos especialistas en trastornos mentales) discernir las posibles causas de la conducta del personaje principal, el señor Klaus Johannes Wolf. No creo que sea tampoco el objeto del filme, convertirse en un documental sobre el trastorno masoquista.
Hijo de un alto oficial nazi. El padre se convierte, terminada la guerra, en un exitoso empresario. La condición homosexual de Klaus, criado en un hogar y en una época donde esta posición era motivo de un rechazo enfático, no podía sino dar lugar a un ser conflictuado, que como él mismo lo dice, no pide ni busca afecto, sino comprensión a su condición de persona sufriente. Su físico esmirriado y una mente que parece no destacarse por su inteligencia, imaginamos que deben haber sido motivos adicionales para desarrollar un fuerte sentimiento de inferioridad.
Dicho todo esto, convengamos en que un abordaje más productivo consistiría en enfrentarse al filme desde el ángulo de nuestras emociones y valores morales, para tratar de poner en claro las causas del generalizado rechazo que provoca la conducta del protagonista, en el espectador.
Aunque alKlausgunos se sientan perturbados por las escenas de azotamientos, humillaciones y castigos varios, no son estas a mi juicio las secuencias más angustiantes. Incluso el protagonista nos dice que siente un enorme placer por estas prácticas, de modo coherente con una personalidad masoquista.
La desnudez con que Klaus se presenta a lo largo de casi todo el filme, complementada con accesorios propios de un esclavo, es la clave principal para explicar la perturbación del espectador. Porque si recordamos las palabras que enuncia el personaje, no podemos sino coincidir en su coherencia y razonabilidad. Si bien sus razonamientos no descuellan por su brillantez, no desentonan con el de cualquier mortal puesto a hablar de su familia y de su pasado. Entonces, no es lo que dice, por demás coherente, sino cómo lo dice (desnudo y adornado de cadenas, y collares y brazaletes de cuero). Esa desnudez, no es solo una pose frente a la cámara, sino una forma de vida dentro de la intimidad de su hogar. Verlo limpiar la casa, o cocinar y comer, sin ropa, hace que tareas triviales se vuelvan extrañas a los ojos del espectador, acostumbrados como estamos a vestirnos incluso hasta cuando estamos solos. ¿Por qué nos resulta tan chocante la desnudez de Klaus? Quizás porque estamos ante la desnudez de un ser desvalido, con un físico poco agraciado, a una edad en que los estragos de la vejez empiezan a asomar. No es una figura desafiante y un cuerpo bello como el tallado por Miguel Ángel en su David. Es un ser encorvado, de baja estatura para un varón, en extremo delgado, con una escasa autoestima, el que se presenta ante nuestros ojos, y nos conmueve. Es un cuerpo que habla su propio lenguaje. La naturalidad y la comodidad conque  Klaus se exhibe, a lo largo del reportaje, sentado en su sillón en el living de su casa, con las piernas abiertas, potencia el desconcierto y la incomodidad de los que miramos. Es reconocer que nos parecemos en gran parte a Klaus y a diferencia de él, quizás nunca terminamos de aceptarnos y de allí la dificultad de mostrarnos sin vestimenta alguna. Podemos disimular pensamientos y emociones pero no podemos esconder nuestros defectos físicos expuestos en su cruda verdad, ante los ojos de los demás, si estamos desnudos. Es la vestimenta la que juega el papel de esconder lo que no queremos mostrar ante los demás, por miedo al rechazo o la desaprobación del otro que nos mira.

En lo formal, el filme se muestra coherente con lo que está retratando. Sus imágenes se concentran en lugares cerrados, donde la personalidad de Klaus, puede expresarme sin censuras, y donde el espectador debe enfrentarse sin atenuantes, al cautivante misterio del personaje.

En esta dirección el filme de Jan Soldat, cumple con el requisito de cualquier buena obra de arte: ser capaz de cuestionar y poner en crisis nuestros valores y emociones más recónditos, y reconocer que los incompletos somos cada uno de nosotros.

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